9/11/2008

“Si estoy en tu memoria, soy parte de la historia”

por Victoria Lozano

El 11 de septiembre es una fecha que desde hace 35 años en nuestro país marca el giro histórico que decidió el ejército para Chile y su democracia. El golpe militar que con su violencia e inconsciencia desmedida produjo heridas sociales, culturales, económicas, políticas y humanas, que sangran hasta el día de hoy, marcó también la historia en el Hospital San Juan de Dios.
Los días 15, 17 y 19 de septiembre del año 1973, los militares pertenecientes al Batallón del Regimiento Yungay de San Felipe que se encontraban situados en la Quinta Normal y en el Internado Nacional Barros Arana (INBA), realizaron tres operativos en el Hospital San Juan de Dios en los que efectuaron numerosas detenciones.

Ese 15 de septiembre, cuando los militares hicieron su ingreso, se encontraron con la oposición de Manuel Ibáñez, portero del hospital. Lo golpearon y ahí mismo, frente a la mirada de espanto de los presentes le fue enterrada una bayoneta, lo sacaron del recinto y presumiblemente se lo llevaron al INBA. Seis días después, su cuerpo fue encontrado en la rivera del Río Mapocho. Lo ejecutaron el 20 de septiembre, el informe del Instituto Médico Legal entregó como causa de muerte “múltiples heridas de bala”. Manuel era dirigente sindical y tenía 25 años.

Joan Alsina, sacerdote español trabajaba como jefe de personal del hospital desde el año 1972. En el operativo del 17 de septiembre fue detenido, golpeado y conducido al INBA, lugar donde fue torturado. Lo fusilaron en el Puente Bulnes y arrojaron al Río Mapocho. Encontraron su cuerpo el 27 de septiembre. En el informe del Instituto Médico Legal se indican “múltiples heridas de bala y lesiones en la cara”. Joan tenía 31 años.

El 17 de septiembre también detuvieron a Manuel Briceño, funcionario del servicio de urología. Lo ejecutaron al día siguiente y en su cuerpo se encontraron “múltiples heridas de bala”. Don Manuel tenía 41 años, al momento de su asesinato.
Rolando Cáceres, trabajaba en el servicio de esterilización hasta el 17 de septiembre, día en que fue detenido. A Rolando lo encontraron muerto en el Puente Bulnes con “múltiples heridas de bala”. Tenía 28 años.

Raúl González era funcionario del servicio de maternidad, se lo llevaron preso al INBA y el 27 de septiembre su familia lo reconoció en el Instituto Médico Legal. Su causa de muerte fueron “las múltiples heridas de bala, con salida de proyectil”, Raúl tenía 31 años.

Lucio Bagus, formaba parte del área de pediatría, lo detuvieron ese 17 de septiembre, mientras hacía el aseo. Su hijo mayor estaba presente cuando se lo llevaron, don Lucio tenía 42 años y hasta hoy se encuentra desaparecido. Su familia lo sigue buscando.

Pablo Aranda, de 20 años era estudiante de medicina de tercer año, miembro de la federación de estudiantes y militante de las juventudes comunistas, estaba en el hospital el 17 de septiembre, lo detuvieron y se lo llevaron, para que años después apareciera en una fosa común del patio 29. Su mamá murió meses antes del hallazgo con la esperanza de encontrarlo vivo.

Años más tarde, en 1976, Juan Cortes funcionario administrativo y dirigente sindical del hospital hasta 1973, fue detenido en la vía pública por la DINA, lo llevaron al centro de tortura José Domingo Cañas, lugar en el que se pierde su rastro. Juan estudiaba Mineralurgia del cobre en la Universidad Técnica del Estado, al momento de su detención tenía 31 años y hasta hoy se encuentra desaparecido.

A 35 años del golpe militar, los funcionarios del Hospital San Juan de Dios recordaron a sus caídos. Realizaron un acto en el patio del recinto al que asistieron varios artistas que rindieron homenaje y se instaló un memorial que junto a sus nombres expresa “si estoy en tu memoria, soy parte de la historia” 1973.
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9/10/2008

En defensa del colega Hugo Guzmán

Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas expresa su preocupación por el periodista Hugo Guzmán
ANTE ACUSACION DE SENADOR ESPINA DE SER CONTACTO DE LAS FARC EN CHILE


El Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile expresa su profunda preocupación por la situación que enfrenta nuestro colega Hugo Guzmán Rambaldi y por las consecuencias que le puede acarrear, laboral y anímicamente, la apresurada declaración del senador Alberto Espina, quien señala a Guzmán como contacto de las FARC en Chile, por el mero hecho de aparecer mencionado en un correo extraído del notebook del fallecido comandante de las FARC, Raúl Reyes. Peor aun es que Espina vincule a Hugo Guzmán en una supuesta relación operativa entre las FARC, de Colombia, y grupos de mapuches de Chile, los cuales habrían pedido preparación paramilitar.
Hugo Guzmán es un periodista de dilatada trayectoria quien, en cumplimiento de su misión profesional, ha cubierto diferentes frentes noticiosos, en distintas latitudes y, al mismo tiempo, ha establecido contacto con sus diferentes fuentes informativas.
Así como se relacionó con la oficina diplomática de las FARC, cuando se desempeñó como editor internacional del canal 11 de México, buscando la información donde fuera, también se relacionó con Renovación Nacional y con la UDI, cuando cubrió la sección política en los diarios Las Últimas Noticias, La Tercera y La Nación. Hay que señalar que, como periodistas y en nuestra actividad profesional diaria, contactamos y entrevistamos a personas de variados ámbitos. Eso no constituye afinidad, ni compartir valores ni estar implicado de manera alguna con quienes sean las fuentes, ni nos hace partícipe de las decisiones u operaciones que dichos actores realicen.
Esta es otra razón para llamar a los dirigentes políticos a actuar con responsabilidad y no caer en una conducta declamativa de caza de brujas, de cuyas consecuencias nadie se hace responsable. Al mismo tiempo, llamamos a nuestros colegas a no ser altavoces de acusaciones que no se sostienen en elementos comprobados. Eso termina afectando la labor investigativa del periodismo.


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